Asesoría energética: cómo elegir entre inversor monofásico y trifásico sin errores

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Cuando pensamos en una instalación de paneles solares, solemos centrarnos en el número de placas o en la potencia que generan. Sin embargo, en nuestros servicios de asesoría energética siempre guiamos al cliente al momento de comprar un inversor. Este dispositivo convierte la energía que producen los paneles en corriente eléctrica utilizable dentro de tu hogar o empresa. Y ahí es donde surge la gran pregunta: ¿debo elegir un inversor monofásico o trifásico?

La elección depende del tipo de suministro eléctrico que tengas contratado y del consumo que manejes. Para ayudarte a entenderlo sin tecnicismos, en este artículo te explicamos de forma clara cuál es la diferencia entre monofásico y trifásico, cuándo conviene cada uno y por qué contar con una asesoría energética profesional te evitará errores costosos.

 

¿Qué es un inversor monofásico y cuándo conviene utilizarlo?

Si vives en una casa o piso con un consumo doméstico medio, lo más probable es que tengas un suministro monofásico. Esto significa que toda la energía que llega a tu vivienda se transmite por una sola fase de corriente alterna. Es el tipo de suministro más habitual en España y, por tanto, también el que más se usa en las instalaciones fotovoltaicas residenciales.

Los inversores monofásicos están diseñados para trabajar con este tipo de red. Son equipos más sencillos, compactos y económicos. Su instalación es rápida, sus protecciones eléctricas son menos complejas y ofrecen un rendimiento excelente en sistemas pequeños o medianos. En la práctica, un inversor monofásico es la opción ideal para viviendas con potencias instaladas de hasta unos 10 kW, suficiente para cubrir el consumo de la mayoría de los hogares.

Además, este tipo de inversor no requiere un equilibrio entre fases, por lo que todo el sistema eléctrico trabaja de manera uniforme. Esto simplifica la instalación y reduce costes iniciales. Sin embargo, si la vivienda tiene un consumo muy elevado o cuenta con aparatos eléctricos de gran potencia —como bombas, ascensores o maquinaria—, el inversor monofásico puede quedarse corto.

 

¿Qué es un inversor trifásico y cuándo se recomienda?

Por otro lado, encontramos los inversores trifásicos, pensados para viviendas con suministros trifásicos y, sobre todo, para negocios, talleres o naves industriales. En un sistema trifásico, la energía se distribuye en tres fases eléctricas en lugar de una sola. Esto permite repartir mejor la carga, evitar sobrecargas en una sola línea y alimentar equipos que requieren más potencia.

En otras palabras, si tu instalación eléctrica tiene varias fases, el inversor trifásico es la elección correcta. Este tipo de inversor se utiliza en instalaciones que superan los 10 o 15 kW de potencia o en lugares donde se necesita un suministro estable y equilibrado entre varias líneas.

Un inversor trifásico también ofrece ventajas técnicas:

  1. Permite un flujo de energía más uniforme y reduce el riesgo de caídas de tensión.
  2. Mejora el rendimiento cuando se utilizan grandes equipos eléctricos o maquinaria industrial.
  3. Está preparado para soportar más potencia y mantener la estabilidad de toda la red.

Eso sí, su instalación es más compleja. Requiere equilibrar las tres fases y añadir protecciones adicionales contra cortocircuitos o sobrecargas. Estos ajustes están regulados por el Reglamento Electrotécnico de Baja Tensión (ITC-BT-40), que establece las condiciones de seguridad y sincronización con la red.

 

Diferencias clave entre inversores monofásicos y trifásicos

Entender la diferencia entre monofásico y trifásico no requiere conocimientos eléctricos, basta con compararlos desde un punto de vista práctico.

Un inversor monofásico es perfecto para hogares que no superan los 10 kW de potencia contratada. Es más económico, se instala fácilmente y requiere menos mantenimiento. Por eso es el más común en asesoría energética residencial.

En cambio, un inversor trifásico está diseñado para instalaciones con grandes demandas eléctricas. En empresas, talleres o fincas agrícolas, donde hay motores, bombas o compresores, las tres fases equilibran la energía para evitar sobrecargas. También se usa en viviendas con suministros trifásicos de alta potencia o en comunidades con ascensores y garajes eléctricos.

Diferencias de la repartición de energía

  • En el sistema monofásico, toda la carga pasa por una sola línea.
  • En el trifásico, la carga se divide en tres, lo que proporciona estabilidad y permite trabajar con potencias más elevadas.

 

Aspectos a considerar al elegir inversor monofásico o trifásico

Más allá del tipo de inversor, hay aspectos técnicos que conviene conocer, aunque no seas especialista. Uno de ellos es el equilibrado de fases. En los sistemas trifásicos, es importante que la energía se reparta de forma homogénea entre las tres fases para evitar picos o caídas de tensión.

También hay que tener en cuenta las protecciones eléctricas. Los inversores monofásicos necesitan dispositivos más simples, como fusibles o magnetotérmicos básicos. En cambio, los trifásicos requieren protecciones más completas que controlen las tres líneas de corriente, además de sistemas de sincronización con la red.

Todo esto influye en el dimensionado de la instalación, es decir, en cómo se calculan la potencia y los componentes necesarios para que el sistema funcione de forma segura y eficiente. Aunque son conceptos que maneja el instalador, es importante que el cliente sepa que no todos los inversores sirven para todos los tipos de suministro.

Por eso, antes de decidir, conviene solicitar una asesoría energética profesional. En AGP Solar revisamos el tipo de red, la potencia contratada, el consumo y la compatibilidad de los equipos antes de diseñar la instalación. Así garantizamos que el inversor elegido sea el adecuado y cumpla toda la normativa vigente.

 

Asesoría energética y verificación de normativas

La legislación eléctrica en España exige que todas las instalaciones cumplan unos requisitos de seguridad y conexión. Los inversores deben sincronizarse correctamente con la red y disponer de protecciones que eviten descargas o desequilibrios. En la práctica, esto significa que cada proyecto debe diseñarse de forma personalizada.

Ahí es donde entra en juego la asesoría energética. En AGP Solar no solo instalamos paneles solares, sino que analizamos cada caso para recomendar el tipo de inversor, la potencia óptima y las protecciones adecuadas. Nos encargamos de revisar que el suministro (monofásico o trifásico) esté correctamente dimensionado y de cumplir con toda la normativa del Reglamento Electrotécnico de Baja Tensión.

Además, realizamos una consultoría previa gratuita, donde evaluamos el perfil de consumo y la viabilidad técnica. De este modo, nuestros clientes tienen la tranquilidad de saber que su inversión está optimizada desde el primer día.

 

Una buena decisión empieza con una buena asesoría energética

Elegir entre inversores monofásicos y trifásicos no tiene por qué ser complicado si cuentas con la orientación adecuada. La clave está en analizar el tipo de suministro, la potencia contratada y las necesidades de consumo.

Un sistema bien asesorado produce más, dura más y cumple toda la normativa sin sobresaltos. En AGP Solar, nuestro servicio de asesoría energética te ayuda a entender tu instalación, elegir el inversor correcto y aprovechar cada hora de sol con la máxima eficiencia.

Si estás pensando en instalar paneles solares o quieres saber qué tipo de inversor necesitas, contacta con nosotros. Te ofreceremos un estudio gratuito y te acompañaremos desde la planificación hasta la conexión final de tu sistema.